La ruta se inicia en San Cristobal, lugar en el que encontramos numerosas muestras de arquitectura popular en estado puro percibiendo la sensación de haber retrocedido varios siglos en el tiempo. Desde su capilla vemos el valle de Río Ahío cubierto de un hermoso manto de bosque autóctono que nos deslumbra son su colorido típico.
Iniciamos nuestro recorrido hacia Mourelle adentrándonos en un espectacular bosque de castaños, robles y madroños, encontrándonos ejemplares de todas la edades y formas, acompañados de numerosas corripas (construcciones circulares de piedra de pequeña altura en las que se almacenaban los erizos de los castaños).
Pasado Mourelle ascendemos hasta el pico de Balongo, auténtico mirador natural, en el que merece la pena pararse a contemplar el paisaje y o a reponer fuerzas.
Prosiguiendo el camino y una vez pasado el Brusquete, nos adentramos nuevamente en un grandioso túnel natural formado por las copas de los arboles que nos hacen sentirnos en un escenario de cuento en el que animales y plantas viven libremente.
Tras un fuerte descenso cruzamos el Río Ahío que lleva incansablemente las aguas de la Sierra de la Bobia hasta el Rio Agüeira, manteniendo a su paso un importante ecosistema de ribera en el que podemos encontrar gran variedad de especies.
A media ladera y en ligero ascenso llegaremos hasta San Cristobal, punto de inicio y final de la ruta.
La ruta se inicia en la población de Tol. En el cruce de la iglesia de San Salvador, seguiremos la indicación hacia el aparcamiento del área de Fontequias, en las inmediaciones del barrio de Cabaleiros.
La senda se inicia a la entrada del pueblo, donde encontraremos un lugar adecuado para dejar el coche. A los pocos metros nos encontraremos con un panel informativo que nos dará una idea general del itinerario.
Descarga la ruta en PDF y KML y sigue el recorrido con tu bicicleta de montaña o BTT.
El itinerario comienza en el pueblo de A Revoqueira, a tres kilómetros de San Martín.
La ruta comienza en Santa Eufemia, poco después de rebasar el Ecomuseo del Pan en dirección a Pacios. Nos adentramos por un pequeño sendero a través de un bosque autóctono poblado por robles, abedules, acebos y castaños.
La ruta está formada por dos tramos circulares con inicio y final en el propio núcleo de Villanueva. El de mayor longitud, de unos 12 km, coincide en parte con la ruta de los bosques.
Con su arena dorada y aguas limpias, ofrecen un entorno tranquilo y pintoresco, ideal para relajarse y disfrutar del sol. La playa de Penarronda, en particular, destaca por sus amplios espacios y sus impresionantes formaciones rocosas que emergen al bajar la marea. Estas playas invitan a pasear por sus alrededores y disfrutar de sus vistas espectaculares.
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