La ruta se inicia en San Cristobal, lugar en el que encontramos numerosas muestras de arquitectura popular en estado puro percibiendo la sensación de haber retrocedido varios siglos en el tiempo. Desde su capilla vemos el valle de Río Ahío cubierto de un hermoso manto de bosque autóctono que nos deslumbra son su colorido típico.
Iniciamos nuestro recorrido hacia Mourelle adentrándonos en un espectacular bosque de castaños, robles y madroños, encontrándonos ejemplares de todas la edades y formas, acompañados de numerosas corripas (construcciones circulares de piedra de pequeña altura en las que se almacenaban los erizos de los castaños).
Pasado Mourelle ascendemos hasta el pico de Balongo, auténtico mirador natural, en el que merece la pena pararse a contemplar el paisaje y o a reponer fuerzas.
Prosiguiendo el camino y una vez pasado el Brusquete, nos adentramos nuevamente en un grandioso túnel natural formado por las copas de los arboles que nos hacen sentirnos en un escenario de cuento en el que animales y plantas viven libremente.
Tras un fuerte descenso cruzamos el Río Ahío que lleva incansablemente las aguas de la Sierra de la Bobia hasta el Rio Agüeira, manteniendo a su paso un importante ecosistema de ribera en el que podemos encontrar gran variedad de especies.
A media ladera y en ligero ascenso llegaremos hasta San Cristobal, punto de inicio y final de la ruta.
La ruta se inicia en Villanueva capital del concejo, desde la que partimos en dirección a Santa Eufemia donde se conserva aún una hermosa capilla de estilo barroco popular construída entre los siglos XVII y XVIII que merece ser visitada. Prosiguiendo el itinerario por la carretera y tras unos trescientos metros de andadura, se alcanza el Puente de Castañeira, debiendo tomar tras cruzarlo un camino que sale a la derecha, llegando así a un espléndido bosque de abedules al lado del abandonado caserío de Abilleira.
Iniciamos el paseo en la antigua estación de San Tirso de Abres, hoy rehabilitada para vivienda privada, encontrándonos el primero de los seis túneles a escasos 300 m, continuando al lado del río Eo disfrutando en cada momento de estupendas panorámicas del cauce fluvial, de incalculable valor ecológico y piscícola, en el que abundan gran número de especies acuáticas siendo las más características la trucha, la lamprea y el salmón. Posteriormente el camino atraviesa la carretera general N-640 y nos conduce hasta una antigua central eléctrica construida en 1932 situada justo antes de atravesar otro de los túneles horadados en la roca viva, que nos deja próximos a la pasarela peatonal sobre el río Eo.
Antiguo Camino de Santiago que acogía a los romeros llegados por la Ría del Eo.
La ruta se inicia en Piantón, un pueblo con mucho encanto que antaño fue capital del concejo, situado a unos dos kilómetros de Vegadeo en el que recomendamos un paseo por la plaza y una visita a la Iglesia. Cruzamos el llamado Puente Romano y tomamos el camino de la izquierda hacia Arcilo.
Escondida entre montañas y bosques del occidente asturiano, la Cascada del Cioyo es uno de esos lugares que parecen sacados de un cuento. El sonido del agua al caer, la vegetación exuberante que la rodea y la paz del entorno hacen de este rincón un destino ideal para quienes buscan conectar con la naturaleza. Una caminata entre árboles, pequeñas cascadas y paisajes que invitan a parar y respirar. Al final del recorrido, la gran cascada del Cioyo se abre paso con fuerza entre la roca, regalando una imagen de belleza salvaje difícil de olvidar.
Para iniciar la ruta nos trasladaremos al pueblo de Espasande y a medio kilómetro de aquí en dirección a Taramundi veremos a mano izquierda un panel explicativo en el inicio de la ruta.
Con su arena dorada y aguas limpias, ofrecen un entorno tranquilo y pintoresco, ideal para relajarse y disfrutar del sol. La playa de Penarronda, en particular, destaca por sus amplios espacios y sus impresionantes formaciones rocosas que emergen al bajar la marea. Estas playas invitan a pasear por sus alrededores y disfrutar de sus vistas espectaculares.
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